|
"Muchos creen que se trata de
danza árabe y no tiene nada que ver. Tiene un enfoque mucho más profundo y
una exigencia física mayor. En la práctica no es sólo mover la cabeza o
abrir los ojos, también requiere aprender a escuchar, zapatear, controlar
ciertas posiciones y comunicarse con símbolos de manos", explica Paula
Moreno.

|
Femenina,
sutil, estética... milenaria. En la danza hindú todo es espiritualidad.
Tampoco es fácil aprenderla. Su práctica requiere de gran entrenamiento
físico. Su nombre original es bharata-natyan y técnicamente es yoga en
movimiento. Utiliza posturas similares, pero a través de la danza cada una
de ellas se entrelaza con otra. En India las artes escénicas se consideran
yoga, ya que buscan la superación espiritual y se dice que la danza está
en esa búsqueda. De hecho, los bailarines antiguamente se consideraban
personas que traían la buena fortuna. —Quienes practican la danza
india son personas que tienen una conexión espiritual mucho más cercana
con lo divino. Sus movimientos restauran o devuelven a la naturaleza, de
modo bello y armónico, la energía que pide prestada —dice Paula
Moreno, bailarina hindú. En Chile, Paula es la primera persona que está
dando clases de bharata-natyan clásico en forma académica; arte que
conoció en 1998 a través de una amiga. Y se enamoró tanto de ella que
partió a India en su búsqueda. —El bharata-natyan es similar a lo que
significa acá la danza académica y posee diversos estilos. La diferencia
es que allá se estudia toda la vida, aunque en siete años, y si trabajas
con un gurú se puede lograr en menos tiempo. Es una danza milenaria que se
traspasa de generación en generación y aún se conserva muy pura
—explica. El bharata-natyan pertenece a la religión hindú, pero también
a través de ella se relatan historias o descripciones de los dioses. Por
lo tanto, es considerada una forma de ritual y todas están escritas.
—Es muy especial lo que ocurre con quienes recién la conocen. Muchos
creen que se trata de danza árabe y no tiene nada que ver. Tiene un
enfoque mucho más profundo y una exigencia física mayor. En la práctica no
es sólo mover la cabeza ni sonreír o abrir los ojos, también se requiere
aprender a escuchar, zapatear, controlar ciertas posiciones, comunicarse
con símbolos de manos —agrega. Tampoco se emplea música envasada para
bailarla. No se trabaja con casete sino con sílabas rítmicas. —Cada
paso de danza tiene una sílaba rítmica, por lo tanto, a medida que me
desplazo voy cantando. El tener que aprender a cantar permite conectarse
con la música casi solfeando. Es una conexión diferente e hipnótica. Lo
que el intérprete de danza hindú espera, es llevar al espectador el placer
y goce estético. En la medida que logra emocionar al espectador con lo que
hace, logra belleza artística y comunicación con lo divino. Porque uno es
sólo un puente entre el cielo y la tierra. Y para lograrlo debemos estar
absolutamente vaciados para dejarnos contener por la energía superior. De
hecho, antes de iniciar una sesión debes pedir permiso a la madre tierra
(devi) para tocarla, una autorización a todos los dioses, a todas las
energías del universo para que se hagan presentes en el momento de tu
práctica —dice Paula Moreno.
MENTE Y
ESPÍRITU El bharata-natyan también produce efectos terapéuticos,
principalmente porque utiliza la planta del pie, el talón y metatarso, lo
que hace que se activen ciertos centros energéticos y se le vincule a la
reflexología. —Con el uso del metatarso se desarrolla todo lo que es el
equilibrio y estimula el funcionamiento del riñón. Al tocar el talón,
realizas el efecto que tiene la reflexología ya que al zapatear vas
colocando el peso en diferentes puntos del pie. Por eso al inicio la
persona tiene una relación extraña con el piso porque no es un modo de
zapatear suave y se produce cierto dolor, pero a la vez comienzan a
abrirse los canales. Al golpear el talón se pueden regular problemas
hormonales lo que se logra al hacer subir la energía por la columna
vertebral. Además, el trabajo técnico ayuda a trabajar con los dos
hemisferios. Eso es muy especial porque te empiezas a dar cuenta que
existe un lado que es mucho más débil y que tienes que aprender a
trabajarlo y regularizarlo. Lo otro es que se trabaja con símbolos de
manos como una especie de abecedario, pero además ayuda al desarrollo del
funcionamiento de los hemisferios, concentración y la memoria. Llega un
punto en que son tantos elementos que hasta el ojo se convierte enun plano
de movimiento. El ojo se mueve a un tiempo y el pie puede estar haciéndolo
a otro —dice. A la danza hindú también se le relaciona con el hatayoga
debido a que es una práctica física. El bharata-natyan al igual que el
yoga, busca unir mente y espíritu. —Mientras practicas, la cabeza
empieza a emitir miles de mensajes y si no logras concentrarte en lo que
estás haciendo, el aprendizaje no avanza. Por eso se considera una danza
completa. Desarrolla el cuerpo en forma total, ya que busca elongar la
columna, fortalecer las piernas y extremidades, pero a la vez es una danza
muy femenina y sutil. Los talleres están diseñados por ciclos de tres
meses donde se aprende el bharata-natyan por secuencias. —Existen 14
secuencias que buscan desarrollar ciertos trabajos específicos que
requiere la interpretación. En la primera se busca que la persona se
conecte con el tiempo musical, que aprenda a tocar el piso porque el pie
también se considera un instrumento dentro de la orquesta, ya que se
utilizan cascabeles en los pies. Por eso debes ir desarrollando el oído
musical. En la segunda secuencia se aprende a utilizar brazos y hombros.
El resto del taller es práctica de saltos, diagonales, y movimientos de
manos con los que se cuentan pequeñas historias. Lo que busco es crear el
interés por esta danza y que las personas la sientan con todo lo que ello
implica —concluye. |