Danza Hindú: YOGA EN MOVIMIENTO

Es un baile estético, milenario, profundamente espiritual. Su indumentaria parece sacada de cuentos, pero es real y ya se puede practicar en Chile. Quienes la conocen, aseguran que lleva años pasar la prueba y no es fácil aprenderla. Pero el misticismo que transmite, une el cuerpo con la mente y posee efectos terapéuticos.
Jacqueline Otey
02.02.2002

MUJER A MUJER

"Muchos creen que se trata de danza árabe y no tiene nada que ver. Tiene un enfoque mucho más profundo y una exigencia física mayor. En la práctica no es sólo mover la cabeza o abrir los ojos, también requiere aprender a escuchar, zapatear, controlar ciertas posiciones y comunicarse con símbolos de manos", explica Paula Moreno.


Femenina, sutil, estética... milenaria. En la danza hindú todo es espiritualidad. Tampoco es fácil aprenderla. Su práctica requiere de gran entrenamiento físico. Su nombre original es bharata-natyan y técnicamente es yoga en movimiento. Utiliza posturas similares, pero a través de la danza cada una de ellas se entrelaza con otra. En India las artes escénicas se consideran yoga, ya que buscan la superación espiritual y se dice que la danza está en esa búsqueda. De hecho, los bailarines antiguamente se consideraban personas que traían la buena fortuna.
—Quienes practican la danza india son personas que tienen una conexión espiritual mucho más cercana con lo divino. Sus movimientos restauran o devuelven a la naturaleza, de modo bello y armónico, la energía que pide prestada —dice Paula Moreno, bailarina hindú.
En Chile, Paula es la primera persona que está dando clases de bharata-natyan clásico en forma académica; arte que conoció en 1998 a través de una amiga. Y se enamoró tanto de ella que partió a India en su búsqueda.
—El bharata-natyan es similar a lo que significa acá la danza académica y posee diversos estilos. La diferencia es que allá se estudia toda la vida, aunque en siete años, y si trabajas con un gurú se puede lograr en menos tiempo. Es una danza milenaria que se traspasa de generación en generación y aún se conserva muy pura —explica.
El bharata-natyan pertenece a la religión hindú, pero también a través de ella se relatan historias o descripciones de los dioses. Por lo tanto, es considerada una forma de ritual y todas están escritas.
—Es muy especial lo que ocurre con quienes recién la conocen. Muchos creen que se trata de danza árabe y no tiene nada que ver. Tiene un enfoque mucho más profundo y una exigencia física mayor. En la práctica no es sólo mover la cabeza ni sonreír o abrir los ojos, también se requiere aprender a escuchar, zapatear, controlar ciertas posiciones, comunicarse con símbolos de manos —agrega.
Tampoco se emplea música envasada para bailarla. No se trabaja con casete sino con sílabas rítmicas.
—Cada paso de danza tiene una sílaba rítmica, por lo tanto, a medida que me desplazo voy cantando. El tener que aprender a cantar permite conectarse con la música casi solfeando. Es una conexión diferente e hipnótica. Lo que el intérprete de danza hindú espera, es llevar al espectador el placer y goce estético. En la medida que logra emocionar al espectador con lo que hace, logra belleza artística y comunicación con lo divino. Porque uno es sólo un puente entre el cielo y la tierra. Y para lograrlo debemos estar absolutamente vaciados para dejarnos contener por la energía superior. De hecho, antes de iniciar una sesión debes pedir permiso a la madre tierra (devi) para tocarla, una autorización a todos los dioses, a todas las energías del universo para que se hagan presentes en el momento de tu práctica —dice Paula Moreno.

MENTE Y ESPÍRITU
El bharata-natyan también produce efectos terapéuticos, principalmente porque utiliza la planta del pie, el talón y metatarso, lo que hace que se activen ciertos centros energéticos y se le vincule a la reflexología.
—Con el uso del metatarso se desarrolla todo lo que es el equilibrio y estimula el funcionamiento del riñón. Al tocar el talón, realizas el efecto que tiene la reflexología ya que al zapatear vas colocando el peso en diferentes puntos del pie. Por eso al inicio la persona tiene una relación extraña con el piso porque no es un modo de zapatear suave y se produce cierto dolor, pero a la vez comienzan a abrirse los canales. Al golpear el talón se pueden regular problemas hormonales lo que se logra al hacer subir la energía por la columna vertebral. Además, el trabajo técnico ayuda a trabajar con los dos hemisferios. Eso es muy especial porque te empiezas a dar cuenta que existe un lado que es mucho más débil y que tienes que aprender a trabajarlo y regularizarlo. Lo otro es que se trabaja con símbolos de manos como una especie de abecedario, pero además ayuda al desarrollo del funcionamiento de los hemisferios, concentración y la memoria. Llega un punto en que son tantos elementos que hasta el ojo se convierte enun plano de movimiento. El ojo se mueve a un tiempo y el pie puede estar haciéndolo a otro —dice.
A la danza hindú también se le relaciona con el hatayoga debido a que es una práctica física. El bharata-natyan al igual que el yoga, busca unir mente y espíritu.
—Mientras practicas, la cabeza empieza a emitir miles de mensajes y si no logras concentrarte en lo que estás haciendo, el aprendizaje no avanza. Por eso se considera una danza completa. Desarrolla el cuerpo en forma total, ya que busca elongar la columna, fortalecer las piernas y extremidades, pero a la vez es una danza muy femenina y sutil.
Los talleres están diseñados por ciclos de tres meses donde se aprende el bharata-natyan por secuencias.
—Existen 14 secuencias que buscan desarrollar ciertos trabajos específicos que requiere la interpretación. En la primera se busca que la persona se conecte con el tiempo musical, que aprenda a tocar el piso porque el pie también se considera un instrumento dentro de la orquesta, ya que se utilizan cascabeles en los pies. Por eso debes ir desarrollando el oído musical. En la segunda secuencia se aprende a utilizar brazos y hombros. El resto del taller es práctica de saltos, diagonales, y movimientos de manos con los que se cuentan pequeñas historias. Lo que busco es crear el interés por esta danza y que las personas la sientan con todo lo que ello implica —concluye.